Six poems by Háel Lopez, translated by Ariel Francisco • Empty Mirror

skagit / credit: de

Complete Turn

Your heart fell into a glass of beer
I watched it drown
while tracing the rim with my finger.

The pieces fall
on terrible rhymes of an endless poem
but you don’t get up,
don’t lift your head.
You say nothing, it seems like you feel nothing.
You keep writing loose words
and stealing looks at your phone,
knowing it won’t ring.

A tear falls to your pillow
recalling the old stories,
of galaxies drawn onto shells,
of histories housed inside tree branches,
from a birds height.

I remember and sing desireless.
You exhale your empty days in a sigh.

Your mood drops and you fill with dust.
You stop to see the sky,
turn,
and before your warm eyes appears the landscape
you forgot to photograph.

Opportunity falls away from you,
the date and place coil around our feet.
Tripping over coincidence,
over rays of moonlight finishing a turn.
Your lips and legs tremble.
Both night and the water are calm,

the voices drift off
Failure.
Failing.

Vuelta completa

Se le cae el corazón en un vaso lleno de cerveza
y lo ve hundirse
mientras repasa el borde con un dedo.

Se le caen los pedazos
en la mala rima de un poema sin terminar
pero no se levanta,
no levanta la cabeza.
No dice nada y casi parece que no siente nada.
Sigue escribiendo palabras sueltas
y viendo de reojo el teléfono,
sabiendo que no va a sonar.

Se le cae una lágrima sobre la almohada
y se acuerda de los viejos cuentos,
de las galaxias dibujadas en caparazones,
de las historias entre las ramas,
a la altura de los pájaros.

Lo recuerda y canta sin querer.
Se deshace de sus días vacíos con un suspiro.

Se le cae el ánimo y se llena de polvo.
Se detiene a ver el cielo,
voltea,
y ante sus ojos tibios aparece el paisaje
que olvidó fotografiar.

Se le cae la oportunidad,
la fecha y el lugar ruedan a sus pies.
Tropieza con la coincidencia,
con los rayos de luz de Luna que completan otra vuelta.
Tiemblan sus labios y sus piernas.
La noche y el agua tranquilas,
las voces ajenas.
Fallar.
Faltar.

I Remember

Sometimes I remember you passing through the park
with your strange walk just by chance.
I remember you sitting in the living room
talking,
cigarette in hand
it’s all like a dream that won’t appear.

How time blurs us out of the present.

What would become of us if we couldn’t remember?
And worse,
what would become of those with nothing else?

Sometimes I remember you dancing, other times angry,
other times concentrating on untangles
that puzzle of a mind you were born with.
Sometimes telling jokes, sometimes recounting problems.
I remember your chameleon eyes and ask myself if you are real
or if my mind is playing with me, provoking, destroying me.

Sometimes I remember you smiling,
nothing else, just smiling.
Being happy.
But I quickly hide that memory for fear
that bringing something so perfect into this world again
will stain it with this world that awakens to swallow us.
I rush to hide that memory for fear
that it’s like a candy losing its sweetness too quickly from anxiety
or like a photo after kissing it too much and holding it close
that starts to crack and fade away.

I remember.
Sometimes I smile with you and sometimes I cry.
I remember you and sometimes it’s like you’ve changed your name,
like you’re bigger, more sad.
Sometimes I remember and I think I must have invented you,
and run to find your shirt
hidden in the back of my dresser
that also hides dust,
and it still smells of metal and cinder.

And the mental picture I keep is colored again.

What would happen to you if I couldn’t remember?
If one day my brain took in too much information and began to erase
without permission, cleaning the shelves, throwing out boxes, dusting the corners.

Here are some of your songs, hung from spiderwebs.

What happens when I begin to confuse them?
If a gather all my dead into one nostalgia
and only dedicate myself to strewing their flowers in my garden in November?

Sometimes I remember you like a proof,
like an exercise, I ask myself the color of your shirt
and what day I met you.
I force my brain to retrace those steps, to return.
I remember like an appointment or an errand,
reviewing the calendar,
focusing on the details,
making sure it’s still there.

But sometimes I don’t remember
and I tremble.

Sometimes I run into the walls of your mystery
and I feel like the home that I built for you crumbles
and I’m left among the debris of time and life
asking myself where you went. And why.

I remember and people say I’m keeping the pain alive,
that I’ll never heal this way.
But I’m afraid to wake up one day, look in the mirror
and not see your scar.
To wake up one day dry-eyed,
walk, work, drink coffee,
stop in the park and sing to the children, as if nothing were missing.
As if nothing had been uprooted from my life.

I remember you, because the world has already killed you once,
how could I forgive myself if I killed you again?

Yo lo recuerdo.

A veces lo recuerdo caminando por el parque
con su andar extraño, resultado de la casualidad.
Lo recuerdo sentado en la sala
hablando,
con un cigarro en la mano
y todo es como un sueño que no parece.

Cómo se nos desdibuja el tiempo fuera del presente…

¿Qué sería de nosotros si no pudiéramos recordar?
Y peor,
¿qué sería de ellos, a quienes solo eso les queda?

A veces lo recuerdo bailando, otras enojado,
otras demasiado concentrado intentando desenredar
el rompecabezas mental con que nació.
A veces cuenta chistes, otras veces sus problemas.
Recuerdo sus ojos camaleónicos y me pregunto si es verdad
o si mi mente quiere jugar conmigo, retarme, destrozarme.

Yo a veces lo recuerdo sonriendo,
sin más calificativos, solo sonriendo.
Siendo feliz.
Pero rápido guardo el recuerdo porque me da miedo
que por traer otra vez a este mundo algo tan perfecto
se manche de la suciedad que amenaza con tragarnos.
Rápido guardo el recuerdo, porque me da miedo
que sea como un dulce que por la ansiedad pierde el sabor muy rápido
o como una foto, que de tanto besar y apretar contra el pecho
empieza a llenarse de grietas en las que se borran los rostros.

Yo lo recuerdo.
A veces sonrío con él y a veces lloro.
Yo lo recuerdo y a veces me parece que le cambio el nombre,
que está más gordo, que está más triste.
A veces lo recuerdo y pienso que me lo inventé,
entonces corro a buscar su camisa
guardada en el fondo de una gaveta
que también guarda polvo,
y todavía huele a metal y a ceniza.

Y la imagen mental que yo guardo vuelve a tomar color

¿Qué sería de él si no pudiera recordarlo?
Si un día mi mente acumulara demasiados datos y empezara a borrar
sin preguntarme, a limpiar anaqueles, tirar cajas, desempolvar rincones.

Ahí están algunas de sus canciones, colgadas en telarañas…

¿Qué pasa si empiezo a confundirlos?
¿Si junto a todos mis muertos en una sola nostalgia
y solo en noviembre me dedico a regar sus flores en mi jardín?

A veces lo recuerdo como una prueba,
como ejercicio, me pregunto de qué color era su camisa
y qué día fue ese en que lo conocí.
Fuerzo mi mente a recorrer esos caminos, a volver.
Lo recuerdo como quien cumple una cita o una obligación,
repaso el calendario,
me fijo en los detalles,
me aseguro de que sigue ahí.

Pero a veces no recuerdo
y tiemblo…

A veces me topo con las paredes de sus misterios
y siento cómo el hogar que construí para él se desmorona
y quedo yo sola entre los escombros del tiempo y de la vida
preguntándome a dónde se fue. Y por qué.

Yo lo recuerdo y dicen que mantengo viva la herida,
que así nunca va a sanar.
Pero me da miedo despertarme un día, verme al espejo
y no encontrar su cicatriz.
Levantarme un día con los ojos secos,
caminar, trabajar, tomar café,
detenerme en los parques y cantarle, a los niños, como si nada faltara.
Como si no me hubieran arrancado nada del alma.

Yo lo recuerdo, porque ya lo mató el mundo una vez
¿Cómo podríamos perdonarnos que también lo mate yo?

Changing the Station

I always knew
your stomach was made of birds
and your feet were full of ants
I knew
because you’re the water that reflects me
because you’re a point of departure
not a destination,
but company
this way there are no surprises
in this wind
that deleaves the trees
and pulls our arms apart
because we always knew
that our spring
would not last
even if we wanted to believe in its songs
even if we hid
in the branches
from the sun
we aren’t surprised
when our petals fall
and though it hurts
we know the green
goes on sleeping in the earth
and will always be there
those places we never went to
because that’s what they do,
wait,
and what we do
is leave.

Cambio de estación

Yo supe siempre
De tu pecho hecho de pájaros
Y tus pies llenos de hormigas
Y lo supe
Porque eras agua para reflejarme
Porque eras punto de partida
No destino,
Sino compañía
Así que no hay sorpresa
En este viento
Que desarma árboles
Y nos separa los brazos
Porque supimos siempre
Que nuestra primavera
No era eterna
Aunque quisiéramos creer en las canciones
Aunque nos escondiéramos
Entre las ramas
Para evitar al sol
No nos sorprende
Que se caigan nuestros pétalos
Y aunque duele
Sabemos que el verde
Seguirá durmiendo entre la tierra
Y siempre van a estar ahí
Esos lugares a los que no fuimos
Porque es lo que hacen,
Esperan,
Y lo que hacemos nosotros
Es irnos.

March

M a r c h i s e n o r m o u s
it extends like an empty highway before me
an eternal straight line that leads nowhere
it’s like the sea, that is to say, the horizon

March rains on me
I carry clouds of memories
that drown my stupid shoes
and do not stop their search

March is this eternal straight line
the one connecting from there,
where the sun sits,
and reaches all the way to where it sets
every time, again

Ho many times, March?
How many nights this night?
How many times the recurring surprise of starting again?

Eyes multiply in the sky
but I know I seem small from a distance
so small
no one can see me

and there are no arms that embrace so much, March
like the h o r i z o n,
or curves that hide those hills adorned with huts
where the tired feet fall
and the people transmute their love into the ocean

March breaks me
and I take it, every year
like an island I hang on, like a tree,
that is to say, like a dog
sitting to watch the sunset

I survive you, March
like a northless journey that must be taken
with eyes closed
while waves pry away pieces of the beach.

Marzo

m a r z o e s e n o r m e
se extiende como carretera vacía ante mis ojos
eterna línea recta que no parece llegar
es como el mar, es decir, como horizonte

marzo me llueve
cargo nubes en la memoria
naufragan mis zapatos, necios
y no detienen su búsqueda
son como un pez que no duerme

es esa eterna línea recta, marzo
la que une desde allá,
donde el sol sale,
y alcanza allá, donde se oculta
cada vez, otra vez

¿cuántas veces marzo?
¿cuántas noches esa noche?
¿cuántas veces la sorpresa repetida de volver a comenzar?

los ojos se multiplican en el cielo
pero yo sé que me veo muy pequeña desde lejos
más pequeña
que allá nadie me ve

y no hay brazos que abarquen tanto, marzo
como el h o r i z o n t e ,
ni curvas que escondan aquella colina adornada con chozas
donde los pies cansados callan
y las personas convierten su amor en mar

marzo me supera
y lo recibo aquí, cada año
como isla me sostengo, como árbol,
es decir como perro
que se sienta a ver atardecer

te atravieso, marzo
como camino sin norte que se debe andar
con los ojos cerrados
mientras las olas juegan a arrancar pedazos de playa

No

I feel it and you repeat no
and drop your voice when people pass closely
and look away
and pretend to cough or yawn
but keep saying no
that you won’t start again
that the limit is the limit
that the knife’s edge
has taken enough skin
and there’s no strength left
to stay silent and standing
and someone asks the time
and you answer instantly
without looking them in the eye
without stopping of thinking of no
without stopping to convincing yourself
repeat for yes
each time more forcefully
drowning out the other sounds
and you get up and walk away
and follow your north
without knowing or worrying where you’re headed
the NO fills your mind
it changes the color of your eyes
it fills your veins with ants
and you don’t see the traffic light
screaming red
or hear the late braking
or feel the green car smashing into you
or your body against the asphalt
no one asks where your shoe landed
no
and you don’t think about it anymore
you don’t worry about it anymore
and the NO sprouts from your wounds

thickening your blood
while they watch you from a distance
without coming too close.

N O

se sienta y repite que no
y baja la voz cuando alguien pasa cerca
y desvía la mirada
y finge que tose o bosteza
pero sigue repitiendo que no
que no va a volver a empezar
que el límite es el límite
y que sus bordes de cuchillo
ya le han gastado mucho la piel
y que no tiene más fuerza
para mantenerse en silencio y de pie
y alguien le pregunta la hora
y responde sin retraso
y sin ver a los ojos
y sin dejar de pensar que no
sin dejar de convencerse
repite para sí
cada vez con más fuerza
ahogando los otros sonidos
y se levanta y camina
y sigue su norte
sin saber a dónde va ni preocuparse
el NO le llena la cabeza
le cambia el color de los ojos
le llena de hormigas las venas
y no ve el semáforo
que le marca rojo
ni escucha el frenar tardío
ni siente el golpe del auto verde contra su cuerpo
ni de su cuerpo sobre el asfalto
no se pregunta ya donde quedó su zapato
no
ya no lo piensa
ya no se preocupa
y el NO le brota por las heridas
espesando su sangre
mientras le miran desde lejos
sin acercarse.

For You, Either

You are no one.
And so, I write to you.

I don’t know you,
I don’t fear you.
When I discovered the trap
it was too late not to cry.

I don’t fear you,
I swear.
Once, I wanted to learn
to long calmly,
but we function as boxes.
The mechanism is perfect and indifferent.
The numbers add up to more than me
and reduce to less than me
and when they appear in front of me
they hurt my eyes
and when I close my eyes
I see a frightening light.

But no,
I swear.
I don’t know you.
And your trap is the same,
I already know it.
I see the bodies,
how they cast flowers,
from here I can smell your exertion
and it’s too late
not to cry.

We’re a mirror.
And in your eyes there is confusion
and fear.
I can count the insomnia’s
in your incipient wrinkles
and your shame,
same as the others.

You don’t know me,
but we burn in the same fire
and if you want I’ll tell you
how I learn to cry dry tears.

Like someone speaking another language,
like someone speaking to a wall,
like a skeptic,
but fearless.

Like strangers asking the time,
commenting on traffic
or sitting back to back
at the same cafe.

Once I wrote you into history,
but no more.

Para vos, tampoco

Vos no eras nadie.
Y entonces te escribí.

No te conozco,
no te tengo miedo.
Cuando descubrí la trampa
ya era tarde para no llorar.

No te tengo miedo,
te lo juro.
Alguna vez quise aprender
a extrañar en calma,
pero funcionamos como cajas.
Pero el mecanismo es perfecto e indiferente.
Pero los números suman más que yo
y restan menos que yo
y cuando se forman frente a mí
me duelen los ojos
y al cerrar los párpados
veo una luz que me da miedo…

Pero vos no,
te lo juro.
No te conozco.
Y tu trampa es la misma,
ya me la sé.
Veo sus cuerpos,
veo cómo arrojan flores,
desde aquí huelo su esfuerzo
y ya es tarde
para no llorar.

Somos un espejo.
Y en tus ojos también hay confusión
y miedo.
Yo puedo contar los insomnios
en tus arrugas incipientes
y tu vergüenza,
igual a las demás

Vos no me conocés,
pero ardemos en el mismo f//g-h-i//juego
y si querés te cuento
cómo aprendí a llorar en seco.

Así, como quien dicta en un idioma extranjero,
como quien le habla a la pared,
como quien se declara escéptico,
pero sin miedo.

Como extraños que se dicen la hora,
que comentan el tráfico
o se sientan de espaldas
en el mismo café.

Una vez te escribí en una historia,
pero ya no.

About Ariel Francisco

Ariel Francisco is the author of A Sinking Ship is Still a Ship (Burrow Press, 2020) and All My Heroes Are Broke (C&R Press, 2017). A poet and translator born in the Bronx to Dominican and Guatemalan parents and raised in Miami, his work has appeared or is forthcoming in The Academy of American Poets, The American Poetry Review, The New Yorker and elsewhere.

About Háel Lopez

Háel Lopez was born in 1994 in Guatemala City, but has lived in El Tejar, Chimaltenango. She’s studying Sociology and has participated in readings and festivals in Guatemala City, Chimaltenango, Sumpango, and Xela. Her collection Rutinas/Despedidas was published in 2018 by Sion Editorial in Guatemala. In 2015 she started keeping a blog for her writing: Tresnoventaytres.wordpress.com.

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